11 Tips para ayudar a alguien cuando el dolor ha tocado su puerta


Los humanos somos sensibles a las situaciones que afectan a otros, mientras más cercanía más empatía. Mi nota de hoy está basada en las reflexiones por la matanza ocurrida en días pasado en una escuela de Florida(USA). Esta vez, ha sido en el “patio de atrás de la casa” una manera de decir en criollo venezolano “que fue cerca”. Una réplica más de lo que ha ocurrido desde el inicio del año en la basta geografía estadounidense y de otras más antiguas , solo recordadas por sus dolientes directos y en su aniversario por los medios de comunicación o cuando vuelve a ocurrir otra tragedia.

Al evento lo llamaré “la réplica,” pues se repite una y otra vez. ¡Parece un terremoto! ¡Es un terremoto! Solo que no mueve la tierra sino que hace temblar los corazones y te da la sensación que te quitaron el piso. Las voces de afuera: ¡Algo que no se pudo predecir! ¡Algo que no se puede medir! y no es momento de hablar, ¡ahora!


¡Lo entiendo como dos mentiras! ¡Y una advertencia disuasiva!

Como ser pensante, creo que si se pudo predecir y que si se pudo medir, mas no hubo la voluntad política para hacerlo, la responsabilidad. No estoy criticando, ni juzgando estoy hablando lo que veo y entiendo en mis limitaciones. Estoy expresándome haciendo uso de mi libertad y de mi derecho como ciudadana americana, pues como venezolana hace rato que mis derechos se fueron al traste.

Lo que si es indudable es que hay un saldo dantesco. Hay factores que se repiten y aunque no pueda predecirse dónde y cuándo ocurrirá es cuestión de tiempo, pero la desgracia tendrá lugar.


El sistema se hace lento y lerdo mientras los que van con su objetivo claro cumplen lo propuesto en sus corazones endurecidos a través de una la vía libre.

Luego, con certeza los daños aparecerán, sin misericordia, de día o de noche, al encuentro de gente de todas las edades, sin distinción de credo, raza, posición social o preferencias de ninguna índole. El dolor toca y pega, sin preguntar y sin importarle qué será de ti después de su paso. En este territorio no hay diferencias humanas.

Por alguna extraña razón, nuestra sensibilidad tiene corta duración, lo mismo que ocurre con nuestra memoria y con otros asuntos que luego se conectan con la “ajenidad” y el “nomeimportismo” como digo yo. Especies de drogas somníferas de consumo masivo, indiscriminado, aprobado y propagado.


Entonces resulta que ocurre la “’replica” y todos nos convertimos en: políticos, jueces y parte, periodistas de opinión, médicos forenses, domentaristas y agréguele la profesión que se le ocurra.

Nos atrevemos a opinar, nos convertimos en agentes de replicas, de otro tipo pero replicas. Y con esto quedamos muy satisfechos de haber hecho nuestra parte. Son comunes las voces entre nosotros : “deberían…” , deberían tal cosa, deberían cual cosa.

Te pregunto, ¿Quién debería? , ¿Quiénes deberían? Nos gusta proyectar y justificar nuestra apatía y nuestra mente consigue siempre el camino más corto para hacerlo.

Este rato voy a hablar como coach de vida. Hasta que cada uno de nosotros no asumamos la parte de la responsabilidad que nos toca, en cada evento que se nos acerca, difícilmente podremos ver cambios. Yo escribo, porque es de las cosas que sé hacer. Otro seguramente será capaz de recoger fondos, otro de convocar un marcha, unos recopilar de las instituciones de formación jurídica las propuestas nuevas, otros tomará la iniciativa de recoger firmas, otros enseñarán y estarán atentos de apoyar a los menos favorecidos. Lo que no podemos delegar, ni por un instante y a todos nos compete es edificar a nuestras familias con valores reales y perdurables. Estos son proyectos a largo plazo que se construyen con pasos diarios.

¿Y saben qué?, a pesar del dolor, ¡es hora de hablar! ¡Aunque se diga que no es el momento! Esas voces llegan de los expertos en enfriar, de los que le ponen la agenda al mundo, los que no les tiembla el pulso para crear una cortina de humo y volver nuestra atención hacia cualquier otra cosa, al precio que sea. Ellos pagan y eso les da el derecho de que nos lleven a donde dicen, como dicen y cuando dicen. Hasta que tú y yo pongamos el límite. Límite a la apatía, a permanecer en el “status quo”.


Hay un dicho contundente: Si no hablas ante la injusticia te haces cómplice.


Yo puedo orar, de hecho lo he hecho desde el momento que supe la información. Puedo declarar Palabra de bendición, puedo alzar los ojos hacia el cielo y con un gran suspiro y lágrimas en mis ojos recordar que “separados de Él, nada somos”; pedir por la paz que sobrepasa todo entendimiento para cada uno de los afectados directos, enviar bendiciones y palabras de amor para que sus espíritus sean reconfortados.

¿Y después de varios días qué? Ya estaremos nuevamente entretenidos en algún nuevo “show mediático” el que creen, el que quieren que veamos, el que quieren que creamos. Estaremos ante alguna nueva réplica y volviendo al ciclo que ya referí.


Nosotros fuimos tocados muy de cerca con la réplica de Orlando, ¡la del night club. La del nightmare! Y la historia se repite. En ese momento lloré, me indigné, sufrí y ore muchísimo así es que hoy decido poner un límite y hacerme esta pregunta:

¿Qué vas a hacer hoy, para que esta situación cambie?


Te comparto lo que haré y ojalá mis líneas puedan inspirarte lo suficiente. Sé que dará resultados porque muchos de nosotros bien enfocados haremos la diferencia. ¡Cuento contigo!

1. Limita drásticamente el tiempo de exposición a las noticias vinculadas con el hecho. No muerdas en anzuelo de los medios de comunicación. 2. Ponte en los zapatos del que necesita la ayuda y piensa qué te gustaría o que necesitarías tener u obtener para cambiar la situación? 3. Renuncia voluntariamente a la “ajenidad” y el “nomeimportismo” son prácticas que están en tu inconsciente y que te mantienen adormecido. 4. Proponte sensibilizarte! Escuchar tus emociones, permitirte llorar, tener iras , hacerte preguntas , etc. No levantes muros para protegerte del dolor. Pide ayuda profesional. 5. El dolor no conoce distancias ni hace diferencias. Se empático! 6. Conviértete en un agente activo de ayuda. Enfócate en una causa(no armas de guerra en manos de civiles, no tráfico de niños, no trata de blancas, no tráfico de órganos, no al… 7. Edúcate! 8. Empieza ya! Da la ayuda con lo que tengas, con lo que eres. 9. Ubicado en esa causa que elegiste Apodérate de ella. Imprégnate, siéntela, vívela, solidarízate con ella, defiéndela y respétala con pasión. 10. Invierte tu tiempo correctamente. En vez de diluirte en críticas, en atomizar el morbo, en dar opiniones , ora !, dirígete a ese ser superior y guiate por la sabiduría de lo alto para ayudar. 11. Retoma el camino de la consciencia, de la paz para cambiar las situaciones y un sentido de realización invadirá tu vida como nunca antes.

Cuéntame, ¿qué causa elegiste para ayudar y cuándo comenzarás a hacerlo?

Si eliges apoyar la causa en contra del uso de armas: www.everytown.org ¡Empieza hoy!

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