Batido de Felicidad

Qué fácil sería si uno pudiera meter en la licuadora sus sentimientos de dolor más profundos, los asuntos emocionales no resueltos y poder deshacerse de ellos para seguir la vida en completo bienestar.

Imagínate, meter lo que más te esté pesando, digamos: el “no me da la gana de perdonarle”, el “no se lo merece”, el "yo perdono, pero no olvido” en aquél vaso grande.

Ahora teniendo en cuenta que los controles están en tu mano y que con el simple giro de una perilla pudieras aumentar la velocidad y fuerza con que harías papilla aquella decisión. Te recuerdas, hace cuánto tomaste esa decisión? Seguramente, hace mucho tiempo!

Qué te impediría hacer tu batido, hoy?

Cuando yo era niña, leía algunas cosas que caían en mis manos y una que captaba mi atención particularmente eran estas “Recetas de la Felicidad”:

5 tazas de AMOR.

4 cucharadas de ESPERANZA.

4 cucharadas de TERNURA.

3 tazas de RISAS.

2 tazas de PERDÓN.

4 tazas de FE.

2 cucharadas de GENTILEZA.

2 cucharadas de COMPRENSIÓN

Normalmente venían acompañados con dibujos relacionados con utensilios de cocina o un escenario afín. En aquél entonces yo leía esas líneas y aunque no comprendía bien el significado de cada palabra, me sonaban bien bonitas. Así , en mi pequeña mente, llena de imaginación empezaba a preparar paso a paso la receta de lo que para mí era una “torta”, un pastel y obvio aunque no dijera nada de la decoración la mía estaría cubierta de chocolate. Porque felicidad sin chocolate? Ni pensarlo!

Entonces , empezaba a pretender y mientras preparaba la mezcla , decía en voz alta cada palabra una y muchas veces: Amor…. Esperanza …Ternura…y a cada una le agregaba sonrisas y cosas aún más bonitas que salían de mi corazón que ni se cómo se llamaban. Este pastel, sin haber entrado en el horno tenía una olor tan dulce que me hacía agua la boca. Podía pasar horas en mi cocina virtual , improvisada en un rincón de mi habitación y cada cosa que consiguiera a mano se ajustaba perfectamente en color y utilidad: pañuelos, cinturones, medias, accesorios , nada se salvaba. Mucho desorden – ya saben cómo es cuando se cocina.

No había prisa, podía agregar por más cantidades el “amor” y no se arruinaba la mezcla , ponía esperanza y me tardaba aún más…quizás ya me había grabado eso dicho popular de que “ la esperanza es lo último que se pierde” y en ternura ajustaba mi voz como de niñita más chiquita y ponía poquito a poco como si algo se fuera a romper . Las risas siempre sobrepasaban la medida recomendada porque no conseguía medirlas, lo bueno es que no dañaban para nada la mezcla, gracias a Dios!

Cuando llegaba a esto del perdón, la cosa ya se ponía más seria , tanto así que pasaba al siguiente ingrediente a ver si los podía juntar y por instantes el pastel ahora parecía que lo tenía en mi cabecita: Perdón y Fe ?, Cómo voy a agregar esto? Esto me sonaba como que podía irlo a traer de la iglesia porque en mi cuarto como que no había . Pero como para los niños no hay imposibles desde allí me volaba en mi mente y traía las tazas de Perdón y Fe, esta última tenía la cantidad doblada, así que debía ser de las más importantes , aunque a todas les ganaba el amor. Ya para finalizar agregaba las cucharadas de gentileza y comprensión que me sonaban parecidas a la esperanza y la ternura.

Que alegría mi pastel ya estaba listo para hornear. Con los años entendí que el mejor horno para esta receta se llama: la vida!

Pero, resulta que los tiempos cambiaron! Ahora ya soy una mujer hecha y derecha. Sin dejar de lado que hay prisa, no mucho tiempo para jugar, una creatividad mas aterrizada y mucho más escepticismo de si exista o no tal receta, pensaba que al igual que muchas de Uds. pudiéramos hacer nuestra propia receta? Qué nos impediría hoy día prepararnos el mejor licuado de bienestar jamás tomado?

Así es que aquí estoy ya dispuesta en mi cocina , en frente a la licuadora. Comencé a agregar uno a uno, los frutos seleccionados para hacerme un “batido de felicidad “porque ya ahora los pasteles no son la mejor opción! y pensando en aquellos ingredientes , veo que la receta no ha variado mucho. Voy a ajustar las cantidades de lo que quiera agregar según el efecto que quiero obtener. Hoy necesito perdonar o ser perdonada por alguien, entonces le agregaré una buena cantidad a mi jugo , y a la vez que esto está pasando me permito recordar aquél rostro, aquella situación, aquellas condiciones, y conscientemente y al mando de los controles decido con cuánta fuerza quiero salir de esto y a qué velocidad. Muy seguramente para este rato ya muchas de mis lágrimas también han sido centrifugadas. Por suerte, en la cocina abundan servilletas y trapos para enjugar el resto. De lo que me es más fácil dar y recibir :esperanza, ternura, comprensión y gentileza , le agregaré menos.

Al amor, le haré la esencia de mi batido , el agua de vida. Le agregaré en gran medida suficiente para que todos los demás ingredientes queden sumergidos en él y pueden mezclarse bien. Mientras la licuadora funciona y suena , reconozco el ruido y el daño que me hacen las cosas que no he soltado, ni dejado ir , pero puedo empezar a ver y a sentir un nuevo fluir . Sigo con mi mano en la perilla… mi corazón me da la medida exacta del tiempo. Empiezo a sentir una gran paz , respiro profundamente y en un solo envión , decidida, apago la licuadora. Parece que hubiera corrido un maratón.

Me siento a descansar, y a contemplar los colores que ahora veo nítidos, vívidos. Empiezo a dar gracias y a sentir el privilegio de poderme tomar mi “Batido de felicidad” , preparado a mi gusto . Con cada sorbo una gran sonrisa , estoy tomando: perdón, esperanza, gentileza, ternura … tomando vida para mi alma y para mi espíritu , siento una fe renovada y mi corazón restaurado. Al final, comprobé que fue más fácil de lo que imaginé, solo que no sabía hacerlo.

Mantendré esta receta a mano y prepárate diariamente mi jugo. Primero tomaré yo , luego le daré a beber lo mejor de mi a los que me rodean. Estoy convencida que con esta preparación podré ayudar a otros a cambiar el sabor de sus vidas.

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11 Tips para preparar tu batido de felicidad:

1 )Elige los ingredientes de tu receta.

2) Recuerda agregar lo que vivifique a tu alma y espíritu.

3) La base es el amor. Usalo en abundancia.

4) Infaltable: La Fe

5) No le delegas a nadie la preparación de tu jugo. Tu felicidad depende de ti!

5) Haz tu propia mezcla y consúmela tantas veces como te sea necesario.

6) Se agradecido y entiende lo privilegiada que eres.

7) Pronuncia y se consciente de las palabras que tomas.

8) Ve a la acción: Adáptate a las circunstancias, a los ingredientes, tiempos y hazlo.

9) Enfrenta tus temores, tus creencias limitantes acerca de la felicidad. Especialmente el ¿Me lo merezco?

10) Para dar de beber lo mejor de ti a los demás, necesitas beber lo mejor de ti, primero.

11) Comparte la receta. Pensando en aquellos a los que les quisieras ayudar a cambiar el sabor de sus vidas. Sonríe!

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