¿Cuándo asumir te resta?


En estos días me pasó algo que parecería cómico, pero que me hizo pensar para regalarles una buena entrega en este blog.

Compré un producto en IKEA. Lugar conocido por vender muebles listos para armar y con un concepto muy particular de utilidad , diseño y precios accesibles. No pierdas esto de vista: “Muebles listos para armar”. Así es que llegué a casa y como no podría armarlo ese rato, allí lo dejé. Y pasaron los días…y pasaba al lado de la gran caja y decía para mis adentros “A penas tenga un ratito, lo armo” Y llegó el día, forzado-por decirlo así- porque me propuse como parte de mis objetivos de la semana terminar de armar mi oficina. Vaya sorpresa! El mueble, mejor dicho el paraban, biombo o como le digas…venía totalmente armado, listo para disfrutar. Me sorprendí! Porque yo asumí que todo lo que compre en ese lugar requerirá ser armado. Asumir en esta ocasión me restó: perdí tiempo, demoré mi comodidad. Una consecuencia ligera, si se quiere en comparación a lo que puede ser asumir en otro escenario de nuestras vidas. En nuestras relaciones, que es donde más resta el asumir.

¿Y qué fue lo que pasó? , ¿Dónde me perdí? Sencillo, ¡asumí! Y buscando en mi interior pensaba dónde o cuándo fue que aprendí a asumir. Lo único que conectaba a mi mente era inferir, que dista de asumir.

Recuerdas, un cuento, una película , una anécdota parada en algún instante y allí surgía un espacio para la creación, para el pensamiento libre, para inferir. O al final, ¿y qué pudo haber pasado?


Hacíamos un juicio o conclusión a partir de hechos, hayan sido generales o particulares. Un ejercicio que repetidamente trajo madurez a nuestras emociones y es una herramienta prácticamente de uso diario. La cual es muy válida y útil.


Entonces fue más adelante, por alguna razón en nuestro crecimiento en edad, a través de nuestras relaciones aprendemos algunas prácticas o hábitos poco útiles y que pasan desapercibidos a nuestra razón. Además de ser potencialmente tóxicos.

Asumir, surge de alguna manera, desde adentro y sin la menor intención de alertarnos, sino de hacernos creer algo que ya está pre determinado en nuestra mente , es así cuando asumir puede restarle a nuestras vidas.

En conclusión, ¿cuál es la diferencia? Cuando infieres llegas a una conclusión basado en elementos reales. Si tocas la frente de tu hijo /a y está caliente infieres que tiene fiebre. Usas el termómetro y de hecho, ¡sí tiene!

Cuando asumes das por cierto algo, basado en una generalización o percepción. Pasado los días en que tu hijo/a tuvo fiebre te comenta algo sobre su salud e inmediatamente asumes que eso está conectado con el episodio de días atrás, empiezas a creer y actuar basado en algo que en esta ocasión no está necesariamente vinculado.


Pensemos, en un ejemplo básico de cuando asumir nos resta. Si tenemos una amiga que generalmente es impuntual y la estamos esperando para un café y no ha llegado, rápidamente nuestra mente inferirá que salió tarde y seguramente no llegará a tiempo. Es un juicio de valor basado en lo que conocemos de ella, inferimos.

Ahora bien, si asumimos lo que inferimos como una verdad y no preguntamos cuando ella llegue pudiéramos encontrarnos con la sorpresa de que en esta ocasión si salió a tiempo, sólo que surgió un contratiempo real fuera de su control y se retrasó. Para este momento, ya nuestra impaciencia se habrá activado, las emociones no se habrán quedado atrás, el rostro puede tornarse duro y el saludo de bienvenida, con una mirada de cañón, de reproche. En este instante el café y la posibilidad de un buen tiempo están del lado del traste.

Cuando celas, ¡asumes! Cuando controlas, ¡asumes! Cuando crees que estás en lo cierto, sin preguntar, ¡asumes! Cuando conectas inconscientemente con el pasado, ¡asumes! Te ha pasado, que por asumir, ¿arruinas una buena ocasión? Voy a mostrarte cómo puedes reconstruir una ocasión cuando ya el asumir ha restado.

Supón que eres una persona que con frecuencia actúa pesimistamente. Una amiga con la mejor intención de ir juntas a un concierto, de un artista al que amas y tú no pudieras ir por tus propios medios en este momento, crea toda una historia para darte la sorpresa y cuando te está contando, le sales con una de las tuyas… y afirmas, irónicamente: “ni soñarlo, eso ni en las mejores películas”. Tu amiga tiene ya los tickets comprados, no te dice nada y en un pequeño descuido te los pone en tu cartera. Tú la notaste rara, pero no tienes ni la menor idea de lo que está pasando. Llegas a tu casa y encuentras los tickets…

Dicen que ¡el agua derramada es difícil de recoger! Te cuento qué hacer cuando ya “¡metiste la pata!” El camino más honesto y rápido aquí es pedir perdón. Valorar el asumir positivo de la amiga, reconocerlo y afirmarle positivamente.

¡Restituir! Volver al punto inicial. Una promesa sincera a ti misma, compartida a esta amiga de tu intención de buscar ayuda profesional para deshacerte de este hábito dañino ayudará a construir una nueva ocasión. La anterior, murió antes de nacer. Restituir sana las relaciones y las hace crecer.


Y como todo lo malo tiene un lado bueno, enfoquémonos en cuando asumir es positivo.

Imagínate que estamos recién conociéndonos y me dices que te encanta el chocolate, entonces te invito a mi casa y me esmero en prepararte una deliciosa taza humeante de chocolate caliente, mi especialidad y me llevo la gran sorpresa cuando dándole el primer sorbo me dices : “la única forma que no me gusta el chocolate es caliente”


¿Por qué asumir aquí es positivo? Porque partí de una información que me diste y actué con y desde el amor y te llevó a accionar el amor, aunque no te gusta pudiste en amor darle un sorbo y me compartiste tu verdadero sentir: que no te gusta. Todo ha sido válido. Todo sirve para edificación.


¿Qué puede ayudarte para dejar el hábito del asumir que resta? 11 Tips para deshacerte del hábito del asumir que resta:

1. Antes de asumir y sacar tus propias conclusiones, pregunta!

2. Antes de creer que tu posición es verdad, válida e infalible, pregunta!

3. Sal de tu zona de comodidad de “asumir” y decide “no asumir más”

4. Asumir te polariza y hace que solo puedas ver tus argumentos como ciertos o válidos.

5. Escucha conscientemente , no para responder sino para entender lo que la otra persona tiene que decir.

6. Reconoce cuando asumir , potencialmente arruinará una situación y sé honesto para cambiar el curso de los hechos.

7. Desarrolla el hábito de transformar el asumir que resta en un asumir que sume.

8. Aprende a revertir la ocasión en la que asumir restó, pidiendo perdón.

9. El asumir que resta va ligado a otros hábitos dañinos. Proponte cambiar, busca ayuda. profesional. ¡Aprende a restituir!

10. Practica la honestidad, saca a lucir tu coraje y muéstrate como una persona valiente adquiriendo el nuevo hábito de asumir positivamente o mejor aún de preguntar.

11. Elige preguntar en vez de asumir y ante las dudas asume positivamente, esto te traerá paz.

Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

CONTACTO

¿Deseas saber más sobre el proceso de coaching o lo que tu coach puede hacer por tí específicamente?

Envía en mensaje con tus datos y tus comentarios, Gloria se contactará personalmente contigo para conversar más sobre el tema que necesites.

  • Facebook - Grey Circle
  • Twitter - Grey Circle
  • Google+ - Grey Circle
  • YouTube - Grey Circle
  • Pinterest - Grey Circle
  • Instagram - Grey Circle